Las líneas maestras las constituyen los ejes de marcha de las dos columnas facciosas que, partiendo de Sevilla y Pamplona, convergían hacia Madrid. La primera la mandaba el coronel Yagüe y la segunda el coronel García Escámez. Ambas columnas dejarían, a su paso, una interminable estela de sangre, a consecuencia de la masiva represión. Desencadenada, sobre elemento civil tenido por no-adictos. Fue un genuino genocidio de raíz social. Navarra sería el más elocuente ejemplo de que la guerra de clases provocó matanzas increíbles. Como lo fue, al sur del país, la matanza de unos cuatro mil prisioneros de guerra republicanos en Badajoz.
Por otra parte, la presencia de dichas columnas estimularía a las bandas de matones locales al asesinato, el saqueo y a las violaciones. Muchas veces con la aprobación, o indiferencia, de los curas párrocos.
Así, miles de republicanos irían apareciendo por las cunetas.
308 páginas
15x21 cm
Encarte de láminas con fotografías en blanco y negro de la época
Autor Eduard Pons - Para conocer su biografía pincha en el enlace Más Información